Mi hijo no estudia ahí

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HENRY RAMOS ALLUP

Sin Censura

Muchachos dignos como Yibram Saab Fornino -hijo del Defensor del pueblo Tareck William Saab- al protestar la muerte de Juan Pernalete repara la conducta vil de su padre.

La represión del pasado miércoles 26 fue brutal, la peor de los últimos días en tamaño y ensañamiento, insólito avance en la escalada de alevosía y barbarismo que derrochan en competencia asesina los militares, la policía y los hampones armados del régimen. Andan y actúan en complicidad corrrespectiva porque son la misma porquería. Que no nos vengan con la pazguatada de que “los pobres subalternos cumplen órdenes superiores”. Los asesinos de abajo saben que la Constitución les prohíbe seguir las órdenes de los asesinos de arriba. Todos ellos son inexcusables y corresponsables de los mismos delitos.

Me narró la diputada Gaby Arellano que ese día a eso de las 11 de la mañana, venía marchando con un grupo de manifestantes pacíficos en sentido oeste – este hacia la Defensoría. A la altura de la Iglesia de la Parroquia San Pedro, sin mediar aviso, comenzó el bombardeo de lacrimógenas y perdigones de la guardia nacional, tropa asquerosa y vergonzante cuyo nombre no puede ser escrito sino en minúsculas. Gaby le observó al oficial al mando, un teniente coronel cuya fotografía conserva, que cesara el bombardeo porque estaba afectando a los niños del Colegio San Pedro, que así se llama la escuela católica adyacente. El teniente coronel le respondió: “A mí eso no me importa. Mi hijo no estudia ahí”. Horas después en Altamira, otro asesino de la guardia nacional disparó a quemarropa una bomba lacrimógena que impactó el pecho de Juan Pablo Pernalete, estudiante de 20 años, provocándole la muerte. Si al asesino se le hubiera increpado, podría haber respondido en la misma tónica de sus superiores: “A mí eso no me importa. Ese muerto no es hijo mío”. Seguramente los hijos salvos de esos indignos que empuercan el uniforme y las armas de la República son mejores que sus padres. Tienen que serio. Si no lo fueran simplemente formarían la camada sucesora de estos cancerberos impunes por ahora.

Que estos troperos cobardes anden asesinando ancianos, jóvenes y niños sin respetar edad y sexo no nos extraña, como tampoco que lancen bombas y perdigones en clínicas y hospitales, en escuelas, en edificios de apartamentos, en iglesias, donde sea con tal de que no sean ellos y sus familias los afectados. Que otros altos funcionarios en vez de cumplir con sus deberes constitucionales incurran en los mismos delitos, los alcahueteen o simplemente se hagan la vista gorda y de esa manera estimulen nuevas perpetraciones, tal es el caso de Tarek William Saab, defensor de sí mismo, no significa que todo esté perdido. Al contrario, las ruindades de los padres vienen a enmendarla los hijos dignos, como Yibram Saab Fornino quien, al protestar la muerte de Juan Pablo Pernalete, le recuerda a su progenitor que es estudiante de derecho, que se ha producido la ruptura del orden constitucional en el país por las sentencias del TSJ, que él también estaba en la marcha, que también fue víctima de la brutal represión y que el asesinado, “pude haber sido yo”, para advertirle inútilmente al final: “En este momento tienes el poder de poner fin a la injusticia que ha hundido al país.”

Es demasiado alto el precio que está pagando Venezuela para que el gobierno mitigue su miedo. Lo perdido en vidas humanas y tiempo es irreparable. Lo demás podrá resolverse cuando el pueblo termine de arrojar democráticamente del poder a esta camada que nunca ha debido ejercerlo.

@hramosallup

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